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                                      Las Deficiencias de la Generación iPhone

by Christopher O. Tollefsen

Ensayo publicado originalmente en Public Discourse: Ethics, Law and the Common Good

http://www.thepublicdiscourse.com

Comentario del libro “IGen”, de Jean M. Twenge

Marzo 25, 2018.

“Miembros del iGen sufren de serias deficiencias intelectuales y morales: todos están mal informados, desinteresados en buscar información relevante, apasionados sin estar activos, con miedo de debatir con aquellos que no están de acuerdo y desinteresados en el aprendizaje o la exploración.”

“iGen” es, tanto el título del más reciente libro de Jean M. Twenge’s (subtitulado: “¿Por qué los niños superconectados de hoy están creciendo menos Rebeldes, Más Tolerantes, Menos Felices y totalmente inadaptados para la edad Adulta”) como el nombre que ella le dio a la generación que le sigue a los Millennials. Twenge, quien ha estado estudiando las diferencias generacionales por 25 años, incluye dentro de los iGen aquellas personas que nacieron entre 1995 y 2012, aproximadamente. ¿Qué es lo que une a esta generación? Es su relación hasta ahora desconocida con las redes sociales y su plataforma tecnológica: ellos son “la primera generación en entrar a la adolescencia con teléfonos inteligentes en sus manos.”

Twenge ve los teléfonos inteligentes como el hilo conductor de diez características de esta generación: uso intensivo del internet, disminución en la interacción persona-a-persona, incremento en los problemas de salud mental, disminución en la religiosidad, preocupación por la seguridad, falta de participación cívica, inseguridad de ingresos, “nuevas actitudes hacia el sexo, las relaciones y los niños”, inclusividad e independencia política. Mientras que su esfuerzo es principalmente descriptivo, Twenge sí ve diferencias normativas. Ella muestra una preocupación real sobre lo que considera como una crisis de salud mental pero elogia a los iGen por “liderar el camino hacia una mayor aceptación e igualdad” en cuestiones LGBT (por sus siglas en inglés).

A pesar de su intento de evaluación equilibrada, sin embargo, pienso que el veredicto que se le da a los iGen en base al libro de Twenge es aún más negativo que lo que ella expresa. Lo veo como un catálogo de deficiencias, de los cuales cuatro resaltan.

Salud Mental y Sin Sentido (Irrelevante, Absurdo, Insignificante)

Primero, tal como Twenge argumenta extensamente, hay un déficit de salud mental, claramente correlacionado con el tiempo (que se pase) mirando la pantalla: “los adolescentes que pasan más tiempo mirando las pantallas son más propensos a estar deprimidos y aquellos que pasan más tiempo en actividades fuera de las pantallas son menos propensos a deprimirse.” Esto a su vez lleva a un mayor riesgo de suicidio. Una razón para la conexión entre el uso de teléfonos inteligentes/internet y la depresión es la predominancia del acoso (intimidación) cibernética. Otro factor es el impacto negativo que tiene el uso excesivo del teléfono inteligente sobre el sueño. Y con seguridad otro más es la simple desconexión de las cosas reales y de las personales reales que es experimentado por aquellos cuyas formas principales de interacción personal son a través de la pantalla.

El consejo de Twenge en respuesta a esto es admirablemente directo: “Dejar de usar el teléfono.” Esto es totalmente correcto. Pero esto nunca ocurrirá a no ser que los padres sean más inteligentes sobre cuándo introducir los teléfonos inteligentes en la vida de sus hijos. Recientemente estuve interesado en escuchar de parte del movimiento “Wait Until 8th” (Esperar hasta 8vo) un intento de convencer a los padres de no permitir a sus hijos usar teléfonos inteligentes hasta que estuvieran en octavo grado. Esto ya es un comienzo, pero para qué realmente necesitan los estudiantes de octavo grado tener acceso constante al internet? “No hasta Noveno” o “¿Cuándo? Décimo” sería aún mucho mejor.

Segundo, hay un déficit de significado. Este déficit aparece en varios lugares del libro de Twenge. El teléfono inteligente y sus espacios virtuales parecen ser el lugar primario donde los adolescentes pasan el tiempo juntos. Su capacidad e interés en relaciones personales serias con otros está profundamente dañada. Otro ejemplo: Twenge le dedica un capítulo a la disminución de la participación religiosa de los iGen. De acuerdo a Twenge, alrededor del año 2016, “una de tres (personas) entre 18-24 años de edad no creen en Dios.” Twenge atribuye esto en parte al “incremento del enfoque individualista en la cultura Americana”, y esto parece ser muy probable. Un tercer ejemplo: Twenge describe la actitud de los estudiantes iGen entrando a la universidad como “el dinero es lo que importa y el sentido del estudio no importa.” Académicos ubicados en los departamentos de humanidades escucharán esto como un refrán familiar, unido como lo está ahora a la obligación, si estás enseñando historia, filosofía, o literatura inglesa, de mostrar que el conocimiento que estás impartiendo puede ser “económicamente rentable.” La idea que algunas actividades, incluyendo la búsqueda del conocimiento, son valiosas por sí mismas no es común y da como resultado en una actitud masivamente instrumentalizadora hacia el valor de la educación universitaria.

Estos tres ejemplos, y más, suman una deficiencia en el interés de los iGen por bienes genuinos humanos para su propio bienestar. Así mismo, los miembros iGen no están particularmente interesados en el matrimonio ni en el trabajo significativo. Anecdóticamente, he encontrado recientemente a estudiantes universitarios, por primera vez en mi carrera, que muestran un interés real en conectarse a la “máquina de las experiencias” del famoso Robert Nozick. (NdT: Robert Nozick fue un filosofo que atacaba el hedonismo ético. Para esto, en una parte de su libro “Anarquía, Estado y Utopia” imaginó una experiencia donde el sujeto tenía la opción de conectarse o no a una imaginaria “máquina de las experiencias”, donde se conseguía el mayor placer.) Esta máquina puede brindar una vida completa de placer o la ilusión de grandes actividades. Se puede permanecer conectado a ella, pero a costa de cualquier relación personal real o proyectos genuinos y búsquedas. Nozick pensó que era obvio que uno no se debe conectar, hoy en día no todos los estudiantes lo piensan así.

Buscando Seguridad, Evitando Riesgo

Un tercer déficit es uno de responsabilidad. Twenge repetidamente nos dice que los iGen no están interesados en “crecer”, ni parece haber ninguna necesidad en hacerlo. Mucha menor cantidad de adolescentes están conduciendo un auto, o trabajando; aparentemente sus padres están dispuestos a llevarlos donde necesiten ir y suministrarles el dinero que requieran. A su vez, la aversión a conducir se vinculó al menos en parte con un abrumador interés en su seguridad personal. Ciertamente hay beneficios en esto: los adolescentes de hoy están más seguros, (según Twenge). Pero la aversión al riesgo demostrado por los iGen se extiende más allá de lo físico, hacia los “riesgos intelectuales, sociales y emocionales.”

Es aquí que Twenge ubica el reciente fenómeno deprimente de “lugares seguros” en los campus universitarios. En una encuesta realizada por Twenge en su propio campus, “tres de cuatro estudiantes estuvieron de acuerdo” que deben ser creados espacios seguros en los campus cuando oradores controversiales son invitados a hablar. Ella observa además cómo cada vez es más común la ecuación de discursos con la violencia física, y concluye que “este enfoque sobre protección, seguridad, comodidad y hogar es la otra cara de la moneda de adolescentes creciendo más lentamente. Ellos no están preparados para ser independientes y por eso desean que la universidad sea su hogar.”

Uniendo el tema de seguridad con la instrumentalización de una educación superior mencionada anteriormente, Twenge escribe:

Para la generación de la posguerra (Boomer), generación X e inclusive para muchos profesores y administradores de la generación Millennial, la universidad es un lugar de aprendizaje y exploración, y eso incluye ser expuesto a las ideas diferentes a las tuyas. Ese, ellos creen, es en primer lugar el propósito de ir a la universidad. La generación iGen no está de acuerdo: ellos sienten que la universidad es un lugar para prepararse para una carrera en un ambiente seguro.

Como mencioné previamente, los iGen son en gran parte descriptivos, sin embargo, Twenge muestra un conocimiento admirable de las formas en que estas características generacionales son negativas. Esto es muy fácil con una salud mental dañada, pero Twenge está consciente del hecho que la disminución de actividades que contengan un sentido en la vida y la hiper-preocupación por la seguridad son también deficiencias, tal como los he descrito. Sin embargo, me parece que Twenge permite que el pensamiento ideológico prevalezca sobre la evaluación seria cuando se trata de una cuarta deficiencia que se comenta a continuación.

La Desventaja de la Inclusividad

Según Twenge, los iGen son “inclusivos”. Ellos son profundamente solidarios con los temas LGBT, incluyendo el matrimonio del mismo sexo y su inclusividad está atada a la disminución del interés y actividad espiritual y religiosa. Después de todo, la religión tiene “demasiadas reglas”, muchas sobre sexo. La generación iGen no están muy interesados en el sexo mismo – la pornografía es “más segura.” Pero ellos están opuestos decididamente a que alguien le diga a cualquiera cómo vivir sus vidas. Al mismo tiempo, ellos mismos no son muy tolerantes a la controversia y al desacuerdo: como lo hemos visto, favorecen los espacios seguros y elevan alertas, y comparten sospechas de microagresiones.

Twenge escribe, que ellos son políticamente independientes (aunque ella los describe acertadamente también como libertarios), pero también están bastante involucrados políticamente. Ellos sospechan del gobierno y, a pesar de que hablen bien sobre el tema, son “menos propensos de tomar acciones políticas: su participación política alcanzó mínimos históricos en el 2014 y 2015.” En las palabras de Twenge, la generación promedio iGen “no es fanática de las noticias” y está “considerablemente menos informada que sus predecesores.”

Twenge está consciente de algunos de los peligros de esto. La generación iGen está tan polarizada como el resto de la nación, y su dependencia al teléfono inteligente es un factor contribuyente. En su opinión, esto puede llevar a que “más candidatos recurran a la políticas de celebridad para llamar la atención de la generación iGen, con la fama y las proclamaciones rimbombantes siendo la clave para liderar las encuestas.”

No obstante, ella también ve algunas virtudes:

La generación iGen está encontrando nuevas formas de moverse para un cambio social, desde cambiar su foto de perfil de Facebook a etiquetar un tweet acerca de una causa que consideran buena. Puede que no sea como marchar en las calles pero – como lo demostró la decisión de la Suprema Corte sobre el matrimonio del mismo sexo – esa conciencia generalizada puede comenzar a cambiar las opiniones de los estadounidenses promedio y, eventualmente, la ley. Gran parte de la conciencia de “Las Vidas de los negros Importan” se expandió en línea. Aquí es donde brilla la generación iGen – no en la acción política tradicional pero en dando a conocer acerca de un nuevo problema.

En otra parte, ella describe a los iGen como “liderando el camino hacia una mayor aceptación e igualdad.”

Vamos a tomar esto como un asunto descriptivo. Según Twenge, los iGen son “exquisitamente tolerantes” y han jugado posiblemente un papel importante en línea cambiando las actitudes sociales – o por lo menos hacerle la vida difícil a aquellos cuyas actitudes aún no han cambiado. Supongamos que estuviéramos de acuerdo con Twenge en pensar que el cambio de actitudes es algo bueno y que veamos los cambios sociales que han emergido de esas actitudes como un progreso. ¿Deberíamos pensar que sea algo bueno que los iGen hayan jugado el papel que desempeñaron? ¿Deberíamos estar complacidos que ellos estén “liderando el camino”?

No veo como tales sentimientos podrían posiblemente estar en línea con el resto de los datos que Twenge ha brindado. Los iGen sufren de deficiencias intelectuales y morales: están mal informados, sin interés en buscar información relevante, apasionados pero sin estar activos, con miedo a debatir con aquellos que opinen diferente y no están interesados en aprender o explorar. “Etiquetar un tweet por una causa” y usar el medio social para estigmatizar a aquellos que piensan distinto no son acciones encomiables, son precisamente los síntomas de estas enfermedades.

¿Quiénes deberían estar preocupados con estos síntomas? Todos. Pero sugiero que aquellos que deberían preocuparse más son aquellos que están de acuerdo con la esencia de las opiniones de los iGen. Si tú eres un gran partidario de la aceptación LGBT y el matrimonio del mismo sexo, como la mayoría de la juventud iGen, estos son las últimas personas que deberías desear como la voz de tu causa, ya que su posición nace no del estudio y argumentación, sino del sentimiento irracional y de un letargo intelectual. Estos serían los peores motivos por los que un defensor de una causa – cualquier causa – desearía que los iGen la soporten. Las causas justas deben estar asentadas en la verdad y por la aceptación razonada de la verdad de parte de sus defensores.

Y esto, para mencionar solamente uno más de los problemas que requerirían más palabras de las que tengo disponibles, me trae a la discusión-demasiado-breve de Twenge de “la generación iGen en las salas de clase.” Como ella lo señala, los estudiantes universitarios van a las salas de clase con muy poca experiencia en leer libros “o aún artículos largos de las revistas.” Un video de más de tres minutos de duración es probable que demande demasiado de sus períodos de atención. ¿Qué puede hacerse para atraerlos al punto en el que puedan ser participantes intelectualmente informados en debates de importancia nacional e internacional?

No tengo una solución infalible pero me preocupa que las proposiciones de Twenge estén demasiado relacionadas a las deficiencias de los iGen: los libros debería abarcar menos temas, los salones de clase deberían tener más espacio para la discusión, los educadores deberían usar/depender más de videos que capturen la atención de los estudiantes. En contra de esto, puedo ofrecer solamente la recomendación de un colega mío, profesor de Inglés quien ha dicho que un profesor debe algunas veces “atreverse a ser aburrido”.

Los temas de educación, discurso público y políticas están profundamente interconectados. Si las descripciones de Twenge de los iGen son correctas, entonces la salud de estos tres temas corre un peligro real.

Christopher O. Tollefsen es un distinguido Profesor de Filosofía del departamento de Artes y Ciencias de la Universidad del Sur de Carolina.

Este artículo fue traducido con permiso de Public Discurse