Familia / Educar en el Amor

El amor es cosa seria

Cuando decimos que el amor es cosa seria, no queremos decir que es para serios que no sonríen o que para amar hay que estar serios. Decimos que el amor es cosas seria porque así quiso Nuestro Señor que lo tomáramos.

Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento nos hablan reiteradas veces sobre el amor, y siempre se habla del amor como actitud de salir de uno mismo, para proyectarse hacia afuera.

El amor es uno de los sentimientos más fáciles de expresar en el hombre, pero así también más fácil de deformar, tanto en palabras como en hechos. Se ha hablado mucho del amor y se seguirá hablando. Por eso a la hora de buscar una orientación para ver qué nos dijo Dios sobre el amor, tal vez sea útil fijarnos en la Escritura y sacar algunas ideas claves.

Dios nos amó primero: tendemos a sobreestimar nuestra entrega, nuestra asistencia a la misa de precepto, nuestro amor por el otro y por Dios, y se nos olvida a veces que Dios nos amó primero. ¿Y esto qué significa? Significa que Dios demuestra su amor por nosotros antes que nosotros por él. Que nos ganó de manos. Más aún, a nosotros, con nuestro pobre intelecto, nunca se nos hubiera ocurrido esto, si Dios no se nos hubiera revelado como amigo diciéndonos…Ya no los llamo siervos sino amigos… Dios da el primer paso y eso solo debiera ser motivo de agradecimiento diario a Dios.

Tanto nos amó Dios, que muere por nosotros: Aquí también una idea que pareciera contradecirse con nuestra lógica utilitarista humana. Seguro que amamos muchísimo a nuestros seres queridos, y hasta seríamos capaces de morir por ellos, pero…morir por quien me engaña, por quien me niega, por un deudor? Parece difícil, y sin embargo ese es el camino que nos marca Cristo, no sólo con su actuar, sino también con lo que nos dejó como enseñanza.

Dios nos pide que nos amemos sin retaceos: Nos dice el libro del Deuteronomio: Amarás al Señor tu Dios , con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Pero, en estos tiempos donde la confusión de palabras y juicios es tan grande, ¿Cómo seguir estos consejos? Cuando nos sentimos acosados por los medios de comunicación con opiniones deformantes sobre el amor, como ser que el amor es algo que sólo sirve para levantar mi autoestima, o que el deseo de tener un hijo es la defensa contra el amor propio que todos tenemos (por lo que las parejas del mismo sexo tienen derecho a tener un hijo) pensamos que para los cristianos es importante recurrir a lo que, el que más sabe de amor, enseño a los hombres sobre el amor.

Y Dios es el que más sabe sobre amor porque nos amó primero, sin retaceos, porque murió por nosotros, a pesar de nuestra actitud hacia él, y porque nos llama permanentemente a amarlo, pero en serio.

Recordemos la profunda reflexión sobre el amor que nos deja el apóstol Pablo en el capítulo 13 de la carta a los cristianos de Corinto, donde ella primera parte habla sobre la inutilidad de poseer dones humanamente deseables, como ser el don de la palabra, el don de profecía y de la ciencia, y hasta la capacidad de repartir todo a los pobres, si no están acompañados por el amor, ya que si falta, todos estos dones están vacíos y sólo harían ruido. Cuántas veces nos enorgullecemos de poseer algunos talentos, pero nos olvidamos que la clave que los hace valiosos es el amor. Y a continuación San Pablo nos deja ese hermoso regalo que es el himno al amor.

Cuando alguna vez nos veamos confundidos por las falsas interpretaciones sobre el amor, leamos lentamente, saboreándolo, ésta definición del amor que nos dejó Aquel que fue capaz de morir por todos nosotros.