Un minuto de reflexión


                                   Milagros Eucarísticos 

 

San Gregorio Magno cuenta (Diálogos, III, c.) que San Maximiliano, obispo de Siracusa, y sus compañeros, en peligro de naufragio atravesando el Adriático, tomaron el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, lo levantaron en alto y lo adoraron e inmediatamente vieron que se calmaba la tempestad.