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PASOS A SEGUIR PARA REFLEXIONAR CON LA PALABRA DE DIOS:

1-Para reflexionar el siguiente texto tendremos que leer sin prisa y muy atentamente la cita bíblica.

2- Luego de leer la cita, ubicarse en el lugar, el tiempo, las costumbres del momento en que sucedió el hecho contado en la cita bíblica. Es lo que llamamos Ambientación.

3- Por último, leer las preguntas presentadas y reflexionar cada una de ellas en base a lo que a cada uno le dice la cita y hacer un propósito.


             

       Desgano y materialismo: examen de conciencia a la luz del evangelio

Y dijo Jesús a sus discípulos: “Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día que salió Lot de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo que los hizo perecer a todos. Así sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste. «Aquel Día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y, de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás. Acuerdense de la mujer de Lot. Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará. Yo les digo: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: al uno tomarán y al otro le dejarán; habrá dos mujeres moliendo juntas: a una la tomarán y a la otra la dejarán.» Y le dijeron: «¿Dónde, Señor?» Él les respondió: «Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres.» Lucas 17,26-37


Apego al desgano

“Mañana sin falta ordeno mis cosas” …

“Ya sé que la hierba está crecida, pero el fin de semana la cortaré, hoy no tengo ganas” …

¡Cuántas promesas incumplidas! ¡Cuántas veces hemos dicho: ¡mañana, el lunes, la semana próxima… y no hemos cumplido!

Si María hubiese procedido como nosotros lo hacemos, no se hubiese trasladado a la casa de su prima Isabel… y María que fue la primera cristiana debe ser modelo para todos nosotros.

Tengamos en cuenta que mientras dormían los hombres, vino el sembrador de la cizaña, dice el Señor en una parábola.

Muchas veces ese desgano lo llevamos a nuestro trabajo remunerado. ¿No han escuchado hablar del trabajo como un “castigo bíblico”?

Si nos apegamos al desgano ¿Qué Cristo estamos proclamando? Con nuestro trabajo estamos colaborando a completar la obra de Dios. Si no lo hacemos es porque estamos diciendo a nuestro Padre: ¡Arréglatelas solo!


Apego al materialismo

¿Cuáles son tus otros dioses?

Esta pregunta es para ti, no mires para otro lado, esta pregunta es para un cristiano como tú, precisamente.

Entre los dioses posibles está el dinero y las preocupaciones anexas para adquirirlo y conservarlo.

“El dinero me da seguridad”, esa seguridad que en un creyente tienen que ser Dios y su Palabra, ya que todo lo demás es fugaz y puede perderse. Es verdad que cierta cantidad de bienes materiales y dinero son necesarias, nadie lo duda, pero lo que aquí se trata es de poner en ellos “la razón de la vida”. Saco a Dios de su lugar, lugar que celosamente hay que respetar y pongo allí el materialismo, un pequeño dios con “d” minúscula y pies de barro, tan perecedero como los dioses que no son Dios.

¿Es ésta tu situación? ¿Te conformas con lo que tienes? Si aspiras a más bienes ¿lo haces en forma ordenada, con sentido, sabiendo que Dios es más que tú y que tus bienes?

Sin darnos cuenta nos apegamos a pequeñas ruindades, aunque parezcan que son grandes cosas. ¡Qué difícil es vivir el desprendimiento en una sociedad consumista como la nuestra!

Cuando menos lo pienses te habrás creado necesidades materiales de todo tipo, pequeñas o grandes, sea un hilo o una cadena… los dos te atan y no te dejan volar. Impiden que te entregues.

Dios necesita tu entrega generosa y total. No seamos como el joven rico que, invitado por Cristo, no supo decidirse y permaneció con sus bienes y con su tristeza (Mt. 19, 16-22)